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miércoles, 19 de mayo de 2010

Quinto Capítulo de "Porque Dentro de una Leyenda SIEMPRE Hay Algo de Cierto"

Bueno, creo que esta vez no tengo ninguna otra excusa más que... ¡MI INSPIRACIÓN ME ABANDONÓ!... Pero bue, para que digo lo que sea, si al final no me creen.
Bla, bla, bla...
Os dejo con la Historia:

"Porque dentro de una leyenda SIEMPRE hay algo de cierto"
Capítulo 5: Beso de Sangre

Primero las clases, luego Claudia, después Emilio, y la despedida del mismo y de Amalia, para siempre, y ahora esto…

¡DEFINITIVAMENTE HOY NO ERA MI DÍA DE SUERTE!

La manilla de la puerta se comenzó a mover desesperadamente. Una voz en mi cabeza me decía como burlándose “KARMA…”… Por lo menos me había acordado de ponerle seguro a la puerta.

-Está cerrada, por la chuch…- ¡Nacho, la boca!

-Señor, ese vocabulario…-. Definitivo, mi suerte salía a borbotones en este momento. El inspector Yánez me había salvado. -… ¿me explica porque está intentando abrir una sala que no es la suya?

-Disculpe, profe, es que… emmm… nosotros… es que la Momo Palacios nos pidió si es que le podíamos venir a buscar el chaleco, porque se le quedó y ella tenía campeonato de basketball, así que se lo íbamos a pasar a dejar a la casa, pero ahora nos topamos con que está cerrada y no le vamos a poder hacer el favor.- Claro, como no, si la Momo Palacios es la favorita de Yánez, perdón, del inspector, así cualquiera…

-Bueno, si era para hacerle un favor a Macarena… Les abriré la puerta, pero SOLO por esta vez…- Olviden eso de la suerte… estoy absolutamente MUERTA…

La llave hizo que el seguro girara en ciento ochenta grados hacia la izquierda.

La llave salió de su cerradura.

El inspector se retiró, depositando toda su confianza en los dos jóvenes que se encontraban del lado exterior del aula.

La perilla giró hacia la derecha, esta vez sin ningún problema, y la puerta se abrió…

- ¿Javi?... -. La voz de Gabriel salió estrangulada y con miedo.

De ahí no supe nada más… sólo sé que, aún sin entender cómo, salí corriendo del aula, haciéndole el quite a ambos, o mejor dicho, empujándolos y sacándolos de mi camino, para luego correr, y correr, y correr… hasta que me vi en los jardines de la parte de atrás de los cursos más pequeños.

Me senté en la hierba, intentando analizar qué era lo que acababa de pasar allá arriba. Los pensamientos, recuerdos, frases, sentimientos y palabras se arremolinaron en mi cabeza, haciéndome sentir aún más confundida, aturdida, desorientada… aunque un sentimiento diferente comenzaba a subir desde mi estómago a mi garganta, algo que me hacia sentir muy bien, algo que me gratificaba, algo que me daba una sensación relajante y suave…Ahí estaba ese otro sentimiento, ese sentimiento que era… era amor, definitivamente. Felicidad, cariño, estima, quizás esperanza, pero por sobretodo amor…

Y luego esas palabras escaparon de mis labios…

-Le gusto a Gabriel…- Una solitaria lágrima de alegría recorrió un corto camino desde mi ojo derecho hasta mi barbilla, y de ahí hasta mi regazo.

-Lamento que hayas oído eso…- Me sobresalté al oírlo detrás de mío, no lo había sentido llegar. Estaba apoyado en el nogal que estaba a mis espaldas, con una pierna en el piso y la otra en el tronco del árbol. Sus brazos cruzados y su además cabizbajo, con lo cual ocultaba su rostro con su cabello, le daba un cierto toque entre romántico, pero al mismo tiempo nostálgico. -… Puedo entender que no sientas lo mismo, y te respeto. Mañana haremos como si nada hubiese pasado, como si tú nunca hubieses oído esa conversación, como si nunca te hubieses enterado de mis sentimientos hacia ti… No es como me hubiese gustado que te enteraras, pero ya fue.

Nos vemos Javu…- .

Siquiera había entendido las 2 primeras palabras para cuando Gabriel ya no estaba…Y cuando lo entendí, todo en mi comenzó a temblar estrepitosamente…

Me sentía aturdida, confusa y desorientada. Había sido demasiada información y demasiados acontecimientos para un solo día. Necesitaba tiempo. Tiempo para pensar, tiempo para meditar, Tiempo para asimilar, para decidir qué es lo que debía hacer de ahora en adelante.

Tomé mi mochila y mi chaqueta, y dirigí mis pasos hacia el departamento que había compartido con mis amigos. Mis 3 amigos vampiros. Aún no me hacía la idea de que aquel departamento solo nos pertenecía a Charles y a mí.

En estos momentos, la luna era mi única acompañante en aquel lúgubre escenario de penumbra, oscuridad y soledad.

******O******

Ok. Sí. Había sido una cobarde al haber faltado una semana completa al colegio, pero tenía mis razones. *Como averiguar que le gustas a tu eterno enamorado, dejar partir a 2 amigos, saber que le gustas a Gabriel Munizaga, el repentino odio de Claudia, saber que le gustas al Gabo…* … Gracias por tu aclaración, amada conciencia, pero no era necesario… aunque creo que el punto quedó bastante claro.

Cada vez se me hacía más difícil poder ocultar mi identidad, ya que, irónicamente, mi hermana que es un año menor que yo, compartía la clase de música con mi curso. Tuve que abandonar aquella clase para evitar que Florencia, mi hermanita, me reconociese y se enterase de la farsa de mi muerte y de mi inexplicable estado actual.

Además, en la carta que Amalia y Emilio habían dejado, aparte de sus largos testamentos sobre cuidar nuestro instinto, mantenernos lejos de la sangre y recordar alimentarnos de animales muy seguido, nos dejaron un consejo sobre donde buscar, o más bien un acertijo, el cual, si lo resolvíamos, nos llevaría hasta nuestro creador. Este rezaba así: Encontraran a quien buscan en un libro de nuestra raza. La autora es una gran escritora de iniciales S.M. y es actualmente incluso comparada con la gran Rowling. Han de buscar en alguno de sus personajes a uno que tenga una descripción algo así: Un vampiro nómada aventurero; critica la actitud de una secta de los suyos sobre su verdadero objetivo, que no es impartir justicia como dicen, si no destruir el Aquelarre que él protegía; temerario y pionero, en busca de nuevos retos capaces de superar.”

En vez de ayudarnos, aquel acertijo nos había desconcertado más a Charles y a mí, pero no por eso nos dimos por vencidos.

Logramos descifrar algunas pistas: “un libro de nuestra raza” se refería a un libro que hablase sobre Vampiros. “La autora es una gran escritora de iniciales S.M. y es actualmente incluso comparada con la gran Rowling” Fácil. Stephenie Meyer. La autora de la saga de Crepúsculo.

Aquí se nos complicaba. Había 4 libros publicados y uno por publicar. Eran demasiados personajes. Decidimos que cada uno leería mínimo 10 veces cada libro, y separaríamos los personajes que nos parecieran más adecuados.

Charles leía a la mitad de rapidez que yo lo hacía, lo cual provocó que yo ya hubiese terminado las 10 veces de los 2 primeros y ya fuese por el tercero. Ya era quinta vez que leía “Eclipse” en el día, buscando alguna pista de cuál pudiese ser el nombre de la criatura que nos había transformado.

Había preferido no hacer Educación Física, ya que aún hacía demasiado calor, y nos tocaba a la última hora del lunes, por lo que le pedí a Charles que me falsificara un justificativo para evitarme una anotación y una mala nota de más. La profesora ni siquiera la leyó, solo la dejó pasar y siguió con la lista. Me dijo que me sentara en las gradas frente a la cancha de pasto, y así lo hice, llevándome mi mochila conmigo.

Iba ya por la página 514 de otra de las vueltas que le daba a Eclipse, cuando 4 de mis amigos se me acercaron: Nacho, Pablo, Álvaro y José Pedro.

-¡Hola, Javi!- saludó de forma alegre el último de los mencionados.

-Hola, chicos…- Mi respuesta fue escueta y casi sin aire. Trataba de no respirar. Llevaba una semana sin comer, y ellos, al acercarse tanto y de manera tan imprudente, no me la estaban poniendo muy fácil que digamos.

-¿Por qué esa cara, hermosa?- me preguntó Ignacio, con sus ojos dorados brillando de preocupación.

-No se preocupen, estoy perfectamente.- Intentaba dar respuestas cortas y precisas, para que su aroma no entrase en mi y me quemase la garganta, además de hacer que mis ojos se volvieran del color de la sangre y mis colmillos se prepararan para la caza.

Todos me miraron de forma sospechosa. Sabían que me pasaba algo, pero se sentían molestos porque no se los contaba.

Para cuando José Pedro quiso agregar algo, el pitido provocado por el silbato del Profesor “El Porki” Véliz, hizo saltar a mis compañeros, y volvieron corriendo a la cancha d pasto, donde recibieron un regaño a viva voz del profesor. Yo solo reí acalladamente, y me enfrasqué nuevamente en la lectura.

Pero mi tranquilidad no duró mucho. Un olor que hizo que mi garganta quemase llegó hasta mí. Sangre Humana Fresca. Estoy segura de que en mis ojos se alcanzó a ver un destello rojo, pero debía evitar que mi instinto sobrepasara a mi mente y a mis ideales. Pero llevas una semana sin alimentarte, aquel olor es un elixir que te repondrá y te hará fuerte… ¡No! Desconecté mis sentidos y enterré mi cabeza en mis piernas previamente recogidas. Pero algo no iba bien. Venga, vamos, si sabes que aquel olor te seduce y te tienta. El olor de aquel maldito y rojo brebaje de mi perdición se acercaba más y más. Era un único pero poderoso hilillo que recorría una superficie no muy extensa. Aquel mínimo volumen de sangre nublaba mis sentidos, mi conciencia, y hacía que mi parte más salvaje de mí saliese a flote, que reinase el instinto y no el sentido común. Aquello era algo que tenía, debía, necesitaba y era mi obligación detener… Déjate llevar, es sólo un trago, sólo para calmar tu sed, para ralentizar ese deseo que te consume. Piensa en lo delicioso que se sentiría que esa apetecible sangre corriese por tu garganta… ¡Basta! Es suficiente. Mi sentido común, mi parte humana era más fuerte…

Pero algo no funcionaba. El aroma se hacía más y más fuerte a cada momento. Y reconocí el efluvio especial. Levanté la cabeza y lo vi. Y confirmé mis sospechas. Era ni más ni menos de a quién menos quería ver en estos momentos: Gabriel Munizaga. De su codo corría un minúsculo pero apetecible hilillo de sangre

-Hola, Javi – Se veía cohibido y como si me estuviese saludando a la fuerza.

Corté mi respiración y dejé que mi sentido común envolviese mi instinto. Intentando no soltar la mayor parte de mi aire acumulado al responderle.

-Hola Gabo…- Su cabello negro se pegaba en su frente y en sus mejillas gracias al sudor que lo mojaba. Sus hermosos ojos azules destacaban en aquella tez oscura que le daba un toque sexy y a la vez salvaje a su anguloso rostro.

-¿Qué tal?... ¿Mejor? Digo, faltaste una semana. Te debes de haber puesto muy enferma-. En sus ojos relucía el miedo de que hubiese faltado por su culpa, por haber revelado sin querer sus sentimientos.

Gasté lo último que me quedaba de aire y le respondí.

-Tranqui, que no fue nada, solo una gripe un poco fuerte, pero no pasó de eso.-

Él solo asintió con la cabeza. Yo respiré con fuerza, intentando llenar nuevamente de aire mis pulmones y alejar aquel olor de mi mente.

Y caímos en un silencio incómodo, que duró fácilmente unos 10 minutos. Yo me preguntaba el porqué de que aún no se fuese a la cancha. Digo, es un poco extraño que estando en clase de Educación Física no lo llamasen a correr.

Y lo noté. No había nadie en la cancha. Ni en los alrededores. Al parecen estaban todos en los camarines, en las duchas o lavabos, correspondientemente.

Un suspiro a mi lado me hizo girar la cabeza en esa dirección. La voz de Gabriel sonó de una forma monótona y estrangulada.

-Javi… yo… sobre lo del lunes pasado…emmm…-

-Tranquilo, no pasa nada, fue y te prometo que este tema no volverá a salir a flote.- Es difícil mantener una máscara cuando intentas no lanzarte encima de la persona con la que mantienes una conversación.

-Sí, claro, no te preocupes, nos vemos al rato, Javiera…-

En un par de segundos se levantó de donde estaba sentado y bajó hasta el piso. Y ahí sentí que mi corazón se quebraba. Y decidí que no lo iba a dejar ir de nuevo.

-¡Gabo! ¡Gabriel, por favor espera!- Mis pies se las ingeniaron para no enredarse y evitar que cayese en mi carrera.

Él simplemente se giró con gesto cansino.

-Javi, me tengo que ir a duchar, no quiero oler a zorrillo el resto del día.-

Y lo que pasó a continuación, creo que no se lo esperaba ni él ni yo.

Lo besé de lleno en los labios. Al principio él no respondió. Parecía estupefacto, impresionado, en shock. Pero cuando se dio cuenta de la situación, cuando comprendió lo que estaba pasando, me respondió. Es decir que el argumento había dejado de ser un monólogo para convertirse en un diálogo.

Fue un beso tierno, de principiantes. Torpe y falto de pasión, pero de lleno de cariño, de fidelidad, de AMOR.

No supe cuanto nos besamos. Puede haber sido un día, un año, un segundo o toda la eternidad. Lo único que sé es que me sentí decepcionada cuando nuestros pulmones nos pidieron a gritos que les proporcionáramos lo más importante para ellos: Oxígeno.

Había olvidado por completo la necesidad de sangre que mi instinto rogaba a gritos.

Nuestras frentes chocaron y nuestras respiraciones se entrelazaron. Cuando nuestras respiraciones volvieron a su ritmo normal, Gabriel me estrechó entre sus brazos, y me susurró al oído:

-“Te amo”-

Le hubiese respondido solo, y tan solo si es que él se hubiese preocupado de no dejar reposar mi cabeza en su hombro, de forma que mis ojos pudiesen observar por sobre la piel como la sangre, aquella sangre que me llamaba a gritos, fluía por sus arterias, creando un idílico sonido para mis oídos.

Y olvidé mi nombre. Olvidé mi pasado. Olvidé mis ideales. Lo olvidé todo y solo quedó en mi mente el deseo. El deseo de beber de aquel brebaje que me llamaba. Y por primera vez, obedecí mi deseo y me dejé llevar.

Fue placentero sentir como mis colmillos se enterraban en la suave y tersa piel de el chico… ¿Cómo era que se llamaba?... Baa no importa, en estos instantes sólo me importa el sabor de este joven. Su sangre es algo amarga, pero muy sabrosa.

Venga, un trago más, que no le hará daño… Deja que su delicioso sabor recorra tu garganta y quede en tus papilas gustativas…

Cuando aquella voz resonó en mi cabeza, me di cuenta del error que acababa de cometer.

Me di cuenta del daño que acababa de hacer.

Y retiré mis colmillos del cuello de mi amado compañero y le miré, directo en sus azules orbes.

Y vi el miedo en sus ojos.


5 comentarios:

  1. y por fin publica(se escucha un coro de angeles)
    aahhh esta muy bueno que sigue?
    ahhh solo publica pronto QUIERES

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  2. mariiiiiiiiiii me dejaste peor de como ya estaba
    y eso es mucho decir

    publica publica publica publica

    te quiere sayo

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  3. Excelente cap amiga, escribes demasiado bien...te adoro, me dejaste con la intriga, asi que te leo en un mes jaja.
    Sofi

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  4. PUBLICA
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    puBLICA
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  5. publica maricarmen volvi de europa y tu todavia no publicas
    como puede ser posible?
    asi que te doy hasta que volvamos a clases para publicar
    te quiere
    sayito
    pd: publica

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