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lunes, 28 de diciembre de 2009

..*Porque Dentro de una Leyenda SIEMPRE Hay Algo de Cierto*.. (EDITADO)

Holaas! Aquí reportándome nuevamente... jajaja.. si lo sé, demoré un poco más de lo debido, pero aquí estoy y con una nueva historia. Espero que les guste, la voy a dividir en capítulos, espero que sean unos 7, ya que es un poquito larga, jijiji...Bueno aquí va...


"Porque Dentro de una Leyenda SIEMPRE Hay Algo de Cierto"

Primer capítulo: Porque no todo comienza como deseas.

Miradas. Decenas y decenas de miradas que escrutaban el envoltorio mejorado que la ponzoña de un ser ancestral hace nada me había proporcionado para llamar a mis presas a acercarse a mi, para poder alimentarme del rojo brebaje que por sus venas corría.

Pero eso era algo que la parte humana que aún quedaba de mi no lo permitiría. No lastimaría jamás a alguien inocente. Jamás bebería sangre humana. No me permitiría quitarle la vida a gente que en algún momento me pudieron tender la mano en una de mis caídas. Mi corazón y mi alma se necrosarían, y mi conciencia nunca terminaría de gritar que fui más malvada que el mismo demonio. Aunque los humanos comunes y corrientes nos tachan de eso: demonios infernales que no pueden descansar en paz.

Hay dos formas de ser una criatura demoníaca: nacer así, siendo obligados a beber sangre desde su concepción, como aquellos mamíferos que tenían alas llamados murciélagos, o siendo mordido por uno sangre pura o de nacimiento bestial, convirtiéndose en uno de ellos.

Miradas castañas, grises, azules, verdes, y todas sus mezclas y derivados se dirigían a mis compañeros y a mí. A nuestro cerrado grupo de 4 integrantes. De 2 mujeres y 2 hombres. A nuestro cuarteto de vampiros. Un vampiro de sangre pura, una de sangre noble, y dos transformados por el mismo vampiro, en diferentes lugares y épocas, pero con el mismo propósito: salvarnos de la muerte

Es increíble cómo un detalle en un día cualquiera, en un lugar cualquiera, en una hora no determinada, puede cambiar toda una vida y una existencia. Tal como paso con la mía. Un paso en falso, no seguir el camino por el cual mi mejor amiga había pasado ya un par de segundos antes, y poner el pie un poco ladeado, habían provocado mi caída por más de 10 metros a un lago profundísimo. La caída me había dejado sin aire en los pulmones y el impacto de mi cuerpo con el agua, cuya temperatura hacía que casi llegara hasta el punto de solidificación, me adormeció el cuerpo.

Un minuto. Una hora. Un día. Un año. Nunca supe cuánto realmente estuve bajo la superficie acuosa. Sólo se que de haber pasado de un frío que me congeló hasta la médula, pasé a una extraña calidez que me proporcionó un improvisado fuego creado por mi amiga, y un abrigo que tenía hechura de hombre, el cual pertenecía a un hermoso varón de ojos azules y piel blanca como la cal y de aspecto duro como el granito. No me costó mucho divagar acerca de su raza en mi aletargamiento. Un vampiro. Es todo lo que alcancé a deducir antes de volver a caer en el letargo en el cual me había mantenido por horas.

La hipotermia me estaba consumiendo de a poco. Si no hacían algo luego, moriría. No supe más hasta que un ardiente fuego me recorrió todo el cuerpo. No entendía que era, y el dolor era demasiado fuerte como para poder aguantarlo en silencio. Pero algo me impedía gritar y retorcerme. Era como si mi cuerpo no estuviese conectado a mi cerebro.

Y lo comprendí. Tres palabras resonaron en mi cabeza: Ponzoña, vampiro y transformación. Todo estaba claro. Romina se había enfrentado a 2 posibilidades: Que muriese, o que me transformasen en vampiro. ¿Es que acaso mi destino era igual al de los libros que leía?

Romina. Mi mejor amiga. Éramos hermanas del alma. Siempre fuimos inseparables. Ambas amábamos lo mismo. Ambas pensábamos igual. Éramos Gemelas del Alma y del Corazón. Compartíamos hasta gustos y aficiones. Nuestra gran afición: Todo lo relacionado con el mundo “Inmortal” y ficticio, es decir, hombres lobos, hechiceros, nobles de sangre inmortal, elfos, hadas, y, por supuesto, vampiros.

Siempre dijimos que algún día tendríamos que conocer a algún personaje ficticio. Y no demoramos mucho en darnos cuenta de que teníamos a una a nuestro lado. Una de nuestras mejores amigas, Claudia Espósito. Una despampanante rubia dorada de ojos grises. Una licántropa de sangre inmortal. La única heredera femenil del mandato de lobos en Sudamérica.

Esa era mi mayor preocupación en ese momento. Ni la posibilidad de que negasen a mis nuevos amigos el ingreso a mi escuela, lo cual no ocurrió; ni que encontrásemos un nuevo hogar, ya que, al convertirme en una vampiresa, se me tuvo que dar por muerta y crearme una nueva identidad.

No. Mi mayor preocupación era la presencia de Claudia y de sus 5 hermanos en mi escuela. Es más que sabido que entre los licántropos y los vampiros existe una rivalidad milenaria, aunque no siempre están todos de acuerdo. Para mí no había ningún problema en que las 2 razas se mezclasen. Pero, lamentablemente para mis acompañantes y para mí, Claudia no pensaba igual. Ella odiaba a los vampiros, y por lo que veía, mis acompañantes de nobles sangres tenían un odio recíproco hacia las bestias que una vez al mes se transformaban en animales de gran raciocinio.

Pero nada podíamos comprobar si no hacíamos el intento de llevarnos bien. Y aquí estamos. Caminando por el pasillo que me conducirá a un año bastante movidito. Más bien, a todos nos proporcionará un año extraño. Para todos menos para Amalia, mi compañera vampiresa. Ella debía seguir su camino si no queríamos que su familia la encontrase, y con ella a nosotros. Si así fuese, a Charles y a mi se nos mataría por no ser de especie pura y por haber sido convertidos; y a Amalia y Emilio por andar con alguien tan poco digno de su presencia.

Amalia era hija de los duques de Rumania y España de la estirpe chupa-sangre, nuestra estirpe. Adoraba su vida, hasta que la quisieron casar a la fuerza con un Barón, también vampiro. No lo aguantó, y escapó, para estar con nosotros. Es una joven rubia platinada, de ojos verdes agua.

Emilio es el segundo hijo de los reyes de nuestra estirpe: los reyes Buonarotti, por lo cual es el eterno príncipe de los vampiros. Pero ya se había hartado de esa vida tan empaquetada y de tan poca libertad, por lo que también escapó, y por eso está hoy con nosotros. Su cabello era de color castaño claro y sus ojos mieles lo hacían parecer un vampiro vegetariano de Stephenie Meyer, lo cual no era.

Charles era el penúltimo en unirse a nuestro grupo, la última había sido yo. Charles había sido convertido por el mismo vampiro de ojos azules que me había transformado a mí, para él hacía 9 años. Su cabello negro distaba mucho de sus ojos celestes agua. Charles era inglés, y venía escapando de los padres de Amalia, los cuales daban caza a los transformados en bestias que están obligados a alimentarse de sangre. Igual que lo hacía yo.

Yo era igual de poco común que todos. Mi cabello es de un color castaño oscuro, pero mis ojos son de un color violeta azuloso; también soy muy baja. Es todo lo que puedo decir de mí… además de que mi nombre de humana era Javiera…

Depende de la edad en la que te transformen es en la edad que aparentas para siempre; o en el caso de los vampiros de sangre verdadera, pueden cambiar en un par de días la edad que desean aparentar, sin restricciones. Emilio había decidido quedarse en los eternos 17, siendo que ya tenía 78; Amalia decidió quedarse en los dulces dieciséis, aunque ya tenía 54. Para Charles y para mi la historia es distinta. A él lo habían transformado a los 17 años, y ya habían pasado nueve años de eso. Y para mí, ya habían pasado tres semanas desde que pertenecía a un nuevo mundo. Un mundo lleno de misterios. Había esperado quince años para esto, y hoy lo único que quiero es poder volver a ser una humana común y corriente. Ironías de la vida.

El prototipo real de un vampiro: piel blanca como la cal y dura como el granito. Sobre el promedio de rapidez humana, pero nunca como para “desaparecer” de la vista humana ni mucho menos, solo un poco más rápidos de lo normal. Muy ágiles, casi con movimientos danzantes y felinos. Lo de que nuestro corazón jamás late, o que la sangre no fluye por nuestras venas es mentira, yo me sonrojo muy seguido gracias a las bromas de mis “amigos” y sigo siendo vampiro, al igual que todos. Belleza cautivante, eso sí, y en una medida casi imposible. Si había sangre en un kilómetro a la redonda, nuestro olfato la captaba y nuestros ojos se volvían rojos borgoña y nuestros colmillos sobresalían de los demás dientes, preparándonos para la caza; y para volver a tener apariencia humana teníamos que desconectarnos del olor, o simplemente beber sangre para saciar nuestra sed. Nuestra dieta podía basarse tanto en sangre humana como en sangre animal, era la decisión del vampiro en cuestión, porque tanto una como la otra nos daban la misma fuerza, además de la comida tradicional que Charles y yo debíamos comer, sobre todo minerales y vitaminas que no eran suficientes si las obteníamos solo de la sangre, ya que nuestro cuerpo, originalmente no estaba creado para asimilar todos los nutrientes por el rojo brebaje que consumíamos por obligación, al contrario de Amalia y Emilio, que asimilaban todos los nutrientes que provenían de este y no necesitaban complementos para ello.

Para Emilio cualquier sangre estaba bien, pero para nosotros tres, es decir Charles, Amalia y yo no era igual, y solo bebíamos sangre animal. Soy la única del grupo que me jacto de jamás haber probado sangre humana. Y espero no hacerlo.

-Bien chicos, llegó la hora.- Las palabras salieron en forma casi automática de mi garganta. Había llegado el momento de comprobar si podía mantenerme a menos de un metro de un humano por más de 8 horas. Al ver mi cara, mis amigos se rieron a carcajadas. Debía tener una cara tan espantada o tan sonrojada que mis amigos no se pudieron aguantar las risas.

-Tranquila mujer, que todo va a salir bien- Me dijo Charles, abrazándome por los hombros y estrujándome.

-Cualquier cosa, estamos tan solo a un par de pasillos, ¿sí?-Me dijo Emilio, sonriendo para que me tranquilizara. Le devolví la sonrisa, con una pizca menos de nervios. Había algo en su sonrisa que me tranquilizaba, que me daba algo como paz interior.

Pero tanta tranquilidad no me duró por mucho. Un escalofrío me recorrió la espalda. Un escalofrío para nada placentero.

Demoré un par de segundos en voltear, y al hacerlo me encontré con una gris mirada que me fulminaba. Un microsegundo es lo que demoré en reconocer aquella mirada tan peculiar. Claudia.

Sus ojos se comenzaban a desorbitar, y su cuerpo se comenzaba a convulsionar. Señales inequívocas de que estaba por transformarse. Y es que al ser de la realeza, tenía la facultad de transformarse en una bestia mitad humana-mitad lobuna, algo semejante a los hombres lobos de antaño, si veía que el peligro para ella, para su familia, o para alguien que quería, era inminente. Y 4 vampiros en su escuela, cerca de sus 5 hermanos y de sus amigas de toda la vida, era un peligro inminente.

Sus ojos comenzaban a colorearse de amarillo. La única alternativa que nos iba quedando era escapar. Pero algo me inmovilizó. Era su hermano menor, Eduardo. Sus otros hermanos inmovilizaban a mis amigos vampiros. Era nuestro fin. Sólo me quedaba una opción, que apareciese Romina, Luna, Diana o cualquier humano, cosa de que Claudia estuviese obligada a frenar su metamorfosis. Pero no teníamos ni la más mínima esperanza, ya que el timbre ya había tocado y no quedaba ni un alma en el pasillo. Todos estaban en el acto de principio de año.

Sólo nos quedaba rezar por nuestras vidas, además de yo rezar porque apareciese mi mejor amiga…

-¡Claudia! ¡Detente ahora mismo!-Un momento, aquella no era Romina, era…


Espero que os haya gustado y que os haya dejado con la duda de quién llamó a Claudia... El proximo capítulo se viene aún mejor ;D....
Os quiero!

PD: Dejad vuestro comment! (recibo alabanzas, tomatazos, burlas, felicitaciones, lo que venga, mientras me dejen un comment!)

2 comentarios:

  1. mari esta muy buena la historia me fasina es lo mejor. hay quien podra ser quien fue el que llamo a claudia, por sierto hay mucha semejansa con el sueño que me contanste en el penultimo almuerzo de el colegio...pensabas que no me acordaba pero yo recuerdo todo(risa mnalvada)
    ya en serio es muy buena y los personajes me recuerdan a alguien
    te quiere tu amiga
    sayo
    pd: si no la continuas rapido voy a ir a tu casa a raptarte
    un beso
    chao

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  2. ¡Hola Mari! Concuerdo con la sayito esta historia es genial. Yo también escuché ese día el relato de tu sueño y estoy segura de que se trata de él! Le has agregado muy buenas cosas. No importa de dónde la hayas sacado está muy buena, yo también saqué una de mis "historias" de un sueño que tuve: Tráfico preciado que aún no se los he mostrado (Nota mental: Dormir más para que se me ocurra algo en esta cabeza dura)
    Bueno, el punto es que me ha gustado mucho, sigue escribiendo, Te quiere Sofi
    PD: Si no actualizas pronto me aliaré con la sayo a raptarte a tu casa, aunque tengo un pequeño problemón: ¡No sé dónde vives!, bueno entonces buscaré en todos los departamentos y...No, mala idea, mala idea, mmmm...entonces te voy, te voy, te voy...¡a mandar un saludo!, no creo que eso no es una amenaza, ahhh, entonces.....no te voy a hacer nada, de todas maneras no iba a hacerlo. No importa, espero que actualices pronto, porque si no será a mí a quien me dará un colapso oye no mires así la pantalla, ¿crees que no me puede dar un colapso?, aquí va en 3, 2, 1, eeeem, no ha pasado nada. Dejando la locura está excelente y me tienes visiada.
    Te quiere, Sofi (eso parece que ya te lo había dicho, no importa, adiós otra vez)

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